Crónica del concierto de Sinkope en Madrid (24/02/2018)

Los extremeños Sinkope estuvieron actuando en la sala La Riviera de Madrid el pasado 24 de febrero presentando su nuevo disco “El Parque de los Poetas“. Nuestro colaborador Victor Panys no quiso perderse este concierto y aquí os dejamos su crónica.

“Magia, poesía y Sinkope”

El sábado 24 de febrero prometía ser una noche mágica y especial, pues no era para menos, Sinkope volvía a la capital, a la mítica sala La Riviera a presentar su nuevo trabajo “El parque de los poetas” publicado el 1 de diciembre de 2017 y compuesto por 12 temas. Sinkope garantizaba que el setlist estaría formado por los nuevos temas así como por los clásicos y letras  que les han acompañado durante estos 27 años que llevan en la carretera.

Menos de 100 entradas disponibles para el sold out, 20:00 pm, 8 grados, pocas personas se veían por la calle, silencio, excepto en las puertas de La Riviera. Allí se empezaban a concentrar las primeras personas deseosas de rock extremeño, calentando motores, con las camisetas del grupo y con numerosos menores de edad en la fila. Nos disponemos a entrar. Primeras filas ya ocupadas totalmente, justo en ese momento Sinkope anuncia a través de las redes sociales que estaban todas las entradas vendidas. Sinkope lograba de nuevo agotar entradas en Madrid.

Media hora después estaba la pista central abarrotada, aun así había bastante hueco por los laterales de la sala, todavía faltaba rodear las míticas palmeras de esta sala. El ambiente seguía un tanto frío y se escuchaban los primeros silbidos. Se notaba nerviosismo, emoción y ganas.

Nos acercamos a las 21:00 pm, los huecos han desaparecido, La Riviera está llena, el calor empieza a subir, el merchandising está imparable con las camisetas y púas del grupo, las barras empiezan a funcionar a muy buen ritmo, el público quiere a Sinkope. Destacamos la gran variedad de público al que los extremeños consiguen llegar, ya que en la sala había muchos menores de edad, muchísima gente joven así como esos “viejos” rockeros de siempre, rompiendo en toda regla con los cambios generacionales y llegando a todos ellos. Algo de lo que siempre se suele hablar y pocos grupos antaños y con tanta experiencia como Sinkope consiguen.

Las luces se atenúan. Solo hay una cosa que se siente en el ambiente: euforia.

Los gritos y silbidos se apoderan de la sala, encendemos las cámaras y nos acercamos al escenario. Sinkope salen a escena. El público se desata. Vito, cantante del grupo, está con fuerza, las guitarras suenan armónicamente y potente, el bajo y la batería ponen la guinda al pastel. El sonido no podía ser mejor, calidad en toda regla.

En la primera etapa del concierto suenan los temas nuevos del grupo pertenecientes a “El parque de los poetas” con canciones como “El que mata la vergüenza”, “Los bichos que alimento”, “Pan de besos”, “Y me da mucha rabia”, “En Parihuelas” y “Mi barca y mi mar” con el que el público se entrega totalmente, no hay nadie que no se la sepa, emoción a flor de piel, sintonía y compás entre Sinkope y La Riviera, alguna lágrima, desgarrador y un Vito imparable.

Tras este revuelo de sentimientos y emociones llega el turno de las sorpresas y colaboraciones que se traían entre manos los extremeños y que nos hicieron disfrutar a lo grande con las voces de Lorenzo González, al que le presentaban como el corista de Robe Iniesta, y de Aurora Beltrán con la que tocaron “Abriéndose un claro” y con el que proporcionaron tranquilidad, relajación y sentimiento ya que se entregaron con este acústico. Todo el mundo quería grabar este momento bonito que se estaba dando y guardar la magia que había encima del escenario.

Por supuesto también hubo tiempo de reivindicación y de hablar claro, Vito recordaba al rapero Valtonyc y su condena de cárcel que se sentenciaba esta semana. “Yo hoy podría decir algo y que me encarcelaran ahora mismo” -así daba su opinión Vito y a la que el público aplaudió y animó- “No más censura, por favor”.

La noche seguía su camino, estaba siendo una noche para el recuerdo.

Vito se confundía en una canción y paraba completamente el concierto para volver a empezarla de nuevo debido a que quería ofrecer lo mejor de él a su público y que se fueran con un recuerdo único, este gesto le hizo enorme, cualquiera hubiera seguido y disimulado, cualquiera menos él. La sala le arropó.

La primera etapa del concierto acababa a lo grande y daba paso al último empujón de la noche. La segunda y última etapa plagada de clásicos arrancaba con “Cuando no te pones falda”, el rock se apoderaba de la sala, la gente saltaba y gritaba, la energía corría por el escenario.  Sonaba “Le voy a cobrar a tus labios tus miradas”, móviles en alto, capturando el momento, parejas abrazándose, niños cantando… La gente disfrutaba y Sinkope daban lo mejor de ellos. Con “Humo de contrabandoVito prendía su fuego, la pista rugía y temblaba. Cigarros al aire.

La sala estaba llena, el público eufórico y Sinkope se despedía con canciones como “El carro de la vida”, con la que recordaban y mandaban saludos a su compadre Kutxi Romero, y “A merced de las olas”.

Lo que prometía ser una noche para el recuerdo se convirtió en una noche de sentimientos desbocados, de emociones que se palpaban en el aire, de gargantas desgarradas, de pura magia, de buen rock, de armonía, de poesía, de sueño. Un recuerdo único. Sinkope lograba arrasar en La Riviera.

Texto y fotos: Victor Panys

Fotos del concierto de Sinkope por Victor Panys: